Viajar a Carhué en 1925 era accesible y con pasajes abiertos

          Las aguas del Lago Epecuén  son "una bendición                                  de Dios" *                                 

 Por Juan Carlos Bergonzi                                                                                                                      ( 3ra. entrega)

Los FF.CC.  Oeste y Midland promocionaban pasajes a bajo costo con utilización abierta hasta el fin de la temporada. El contenido publicitario es atractivo,  expresado con entusiasmo. Nada podía interferir para veranear en un lugar recomendado por la medicina de la época.

Si la oferta hotelera era amplia los comercios también ofrecían soluciones y oportunidades.   Los avisos son elocuentes; algunas de las casas están vigentes en esta segunda década del siglo XXI.
       
 El año que se comenta en estas entregas, 1925, está dentro del periodo histórico donde la economía argentina registraba una curva de crecimiento. El presidente Marcelo T. de Alvear canaliza la "ola de prosperidad". Este ciclo tendrá su fin en 1929 con la gran crisis mundial  y el derrocamiento de Yrigoyen en 1930.

Carhué estaba por entonces en un momento de esplendor. Se cuentan, en el año de referencia, trece avisos de hoteles "para familias y pasajeros". Se puede deducir que la disponibilidad de alojamiento no publicitada pudo haber sido equivalente o superior. 

Los trenes diarios del FF. CC. Sud eran tres, el Midland, con   servicios nocturnos, y el FF.CC. Oeste con similares permiten estimar el movimiento turístico. Carhué estaba conectado a una red ferroviaria nacional que, en 1916, alcanzaba más de 33 mil kilómetros de longitud.1

El FF. CC. era la clave  para pensar el proyecto Estación Termal de Sud América tal cual lo expresaron los miembros de la Comisión de Fomento de Carhué.
Si el país recorría un camino de prosperidad económica Carhué, a 518 kilómetros de la capital federal, acompañaba con la invitación permanente de enero a diciembre a conocer el "privilegiado lugar" destinado a ser el balneario de aguas minerales, más importante de la República Argentina".

*Frase de un Aviso publicitario de la Empresa del Ferrocarril del Oeste.  

1(2007)López, Mario J. - Waddell, Jorge (compiladores) Nueva historia del ferrocarril en la Argentina. 
Ediciones Lumiere S.A. Buenos Aires.       

Las Aguas del Lago de Epecuén. Sus notables propiedades terapéuticas  
         
 El profesor de la Facultad de Medicina de Buenos Aires y Director del Instituto Biológico Argentino, doctor Silvio Dessy  formuló declaraciones de carácter científico publicadas en el folleto del año 1925 de la Comisión de Fomento de Carhué que se comenta en estas entregas. 

"La mineralización de estas aguas de Epecuén,  es, casi idéntica, a las conocidísimas aguas cloruradas  de Salies-de-Bearn (Bajos Pirineos) y de Biarritz Biscours (Bajos Pirineos) cuyas maravillosas propiedades  terapéuticas beneficias cada año a millones de enfermos."

"El tratamiento, para ser eficaz , debe prolongarse durante dos o tres meses. Las enfermedades que son aliviadas o curadas radicalmente, por las aguas, son las siguientes: el primer término hay que poner al reumatismo crónico, enfermedad harto frecuente en la República, que trae del agua de Epecuén beneficios rápidos e inesperados". 



El doctor Dessy cita "afecciones escrofulosas especialmente en los chicos, que han resistido a tratamiento de todas clases, se modifican como por encanto y se curan en un gran número de casos".   El catedrático continua: "podemos aplicar a Epecuén, a propósito de estas enfermedades, las conclusiones que el doctor Petit, profesor Honorario de la Escuela de Medicina de Rennes, ha deducido del estudio prolijo de las enfermedades que se han atendido en Salies-de-Bearn  cuyas aguas, como dije, tienen una composición muy semejante (250 gramos de Cloruro Sódico por litro) a las aguas de Epecuén."
 Próxima entrega: más comentarios médicos y sugerencias sobre el sol y el aire junto al increíble lago         
Fuente consultada:  Folleto Comisión de Fomento de Carhué,  El lago Epecuén y sus maravillosas aguas, 1925. Establecimiento Gráfico Argentino. 


  

 El aviso además de brindar una pormenorizada enumeración de los servicios del tren nocturno es un canto a la  confianza en las bondades de Lago. 

       "El viaje de Buenos Aires a Carhué (que es el lugar más próximo al Lago) se hace en una noche. Los trenes salen de Constitución, del Once o de la Estación Velez Sarsfield, de 8 a 9 p.m. y llegan a Carhué a las 8 y 1/2, a las 9 y a las 10 1/2 de la mañana. La distancia es pues, más o menos, la misma que a Mar del Plata, desde que, desde Constitución a Mar del Plata hay 420 kilómetros."

     "Todos los días, hay trenes de ida y vuelta, por una y otra línea entre la Capital Federal y el pueblo de Carhue."  

    "Desde el 1º de noviembre  los tres Ferro-Carriles antes nombrados, mejoran notablemente sus servicios, aumentado el número de trenes y la rapidez de ellos, estableciendo boletos de ida y vuelta válidos entre noviembre y hasta el 30 de abril de cada año, con notoria rebaja en los precios a semejanza del servicio de verano a Mar del Plata, Miramar o Necochea." (pág. 17)

Carhué y el lago con propiedades curativas.

Glamour. Cocina italiana y francesa. Orquesta, baile, biógrafo bajo las estrellas
                        

          Por  Juan Carlos Bergonzi                                                                                           (2da. Entrega)                                                                                                                                           
  Mientras  los trenes diarios  a Carhué,  en 1925, eran  por el lapso veraniego "el rumbo más rápido, el servicio más confortable", la ciudad ofrecía a los viajeros comodidades de alojamiento amplias y con servicios calificados.  Los avisos dan cuenta, con detalle, de las posibilidades de pasar una temporada con aire puro, sol y sal. Todo confluía para para convertir al estío  junto al lago milagroso en  una esperanza de mejores condiciones  físicas y espirituales.
  El Gran Hotel invita a recalar en una de sus cien amplias piezas. El texto trasmite un ambiente completo; las familias y los pasajeros tienen la oportunidad de elecciones gastronómicas internacionales, hielo y espacios para guardar los vehículos. Además un salón para orquesta y una invitación  a la danza. Los amantes del cine podían disfrutar  de una cinta  bajo el cielo nocturno, al aire libre, sin limitantes. 
  Se puede suponer que  la firma hotelera de José Pagnoni y Cía. tenía un claro registro de las ofertas y demandas de Carhué como potencial Estación Termal de América del Sur.
  Gloria Hotel del señor  Humberto Longhi destaca sus precios razonables, módicos y los departamentos destinados a las familias. Es obvio que el target elegido es la institución familiar  para lo cual hace saber de las características constructivas del edificio, su modernidad y los servicios ferroviarios que los interesados pueden acometer para llegar al encuentro con Carhué. 
  ¿Cómo no sentirse atraído por esta plaza turística con un  lago  de aguas privilegiadas y recomendadas por clínicas europeas? 
  Consultas médicas en la década de 1920. El folleto comentado   narra  casos de pacientes en búsqueda de auxilio para su salud. Una advertencia prologa la breve nota de la página 6 titulada "En Europa”  con una bajada que afirma  “se conocen mejor y se aprecian más, la propiedades curativas de las aguas del Lago  de Epecuén, que en la propia República Argentina".

  Un integrante del directorio del F. C. del Oeste expone sus padecimientos en la capital del Reino Unido, Londres,  y ofrece someterse a un severo tratamiento del reumatismo que lo aquejaba     En el contexto de la consulta, el jefe de la Clínica   "manifestó que para obtener una buena y eficaz cura, tendría que hacer un largo viaje...

  -¿A dónde? dijo el paciente. Vengo de lejos, e iré lejos también con tal de curar mi mal.
  -Tendría que hacer un viaje a la República Argentina, le contestó el director de la clínica, al Lago de Epecuén, en aquel país. -Pues señor, contestó el paciente...si de allá vengo y no conozco el Lago de Epecuén."

  Otro episodio similar sucede en Italia, en consulta por el mismo mal, reumatismo. Es informado como en el caso anterior. Retorna a la Argentina "curándose en las aguas del Lago de Epecuén"  El paciente era un vecino y comerciante e industrial, muy conocido en la ciudad bonaerense de Azul. 
   
  El último de los comentarios del folleto en la página citada surge de un artículo editorial del diario La Nación de Buenos Aires, fundado por Bartolomé Mitre en 1870. Vale señalar que tanto el matutino de los Mitre como La Prensa (1869) de la familia Gainza Paz eran dos medios gráficos rectores para la población argentina. 
   
  El editorial en un diario es el artículo de fondo. El pensamiento íntimo del medio, podría decirse que es su consciencia la que habla.  "El Poder Curativo de las Aguas"  publicado el 11 de diciembre de 1924 sugería "la necesidad de estudiar y conocer mejor las aguas medicinales de nuestro país" y agregaba " Se ha dado el caso de un ilustre clínico francés  que recetó en París, a un compatriota nuestro, los baños del Lago de Epecuén". 
 
  El diario afirma que hay muchos otros testimonios  y recalca "que se demuestra, de una manera evidente, las propiedades curativas de estas privilegiadas aguas ya conocidas y  justamente apreciadas en las más afamadas clínicas de Europa.
   
  ¿Carhué  alcanzaba dimensión global, en la tercera década del siglo XX, por las aguas curativas del Lago de Epecuén? 


Próxima entrega: más sobre FFCC y marketing. Escritos académicos locales  y nacionales sobre las aguas. La información es extraída del folleto de la Comisión de Fomento de Carhué, 1925. Establecimiento Gráfico Argentino. 

                            Carhué,  hace 92 años

                         El Lago Epecuén y sus maravillosas aguas                         (Primera entrega)

                                                                                                                                                                                                                                                                                             Por Juan Carlos Bergonzi 
    
   
   En Buenos Aires, durante 1925, se editó una publicación titulada El lago Epecuén y sus maravillosas aguas. Una Comisión de Fomento de Carhué presidida por el doctor Arturo D. Vatteone y dos vocales,  el hacendado y propietario Lucas Torres y el doctor Ramón Razquin, fue la encargada de impulsar la edición que a pocos años de cumplir cien años, vale la pena recorrer su valioso contenido. 
    
   La  administración de la comisión  estaba en la Avenida de Mayo 1087 de la capital federal. En Carhué citaban como referencia de contacto las tres líneas ferroviarias que enlazaban a la ciudad balnearia  con Buenos Aires y Bahia Blanca: F.C. Sud, F.C. Oeste  y F.C. Midland.
    
   Una nota introductoria inquiere a los lectores con  tres desafíos  ¿Quiere Ud.  cooperar al fomento de un gran progreso argentino? ¿Quiere Ud. patrióticamente, hacer conocer las maravillosas  condiciones curativas, de las aguas del gran lago de Epecuén, que alguna vez, puedan serle a Ud.  muy útiles? Y la última, con mirada subcontinental pregunta ¿Quiere que la ciudad argentina de Carhué, sea la más importante Estación Termal de Sud-América?
    
   Es el segundo párrafo  se pide difundir  el folletoentre conocidos y relaciones, haciendo ver y conocer las eximias propiedades curativas del Lago de Epecuén, que será en breve, el punto preferido de la distinguida sociedad de Buenos Aires, la más brillantes estación veraniega   de descanso y de salud, y la playa de mar de indiscutible eficacia, para muchísimos enfermos que necesitan de las milagrosas aguas y del Barro Radio-Activo, de aquel Lago encantado.”  Luego sugiere pedir un ejemplar a la comisión  con asiento de sus funciones en el nº 1087 de la Avenida de Mayo.
   
   La página 3  y como aviso a destacar por su ubicación, exhibe un cuadro de información precisa sobre frecuencias y costos de boletos desde cuatro terminales ferroviarias donde parten trenes con destino a Carhué y al lago con sus prodigiosas  aguas.

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    El aviso del F.C. Sud llama la atención al lector del siglo XXI, sobre todo si es  residente en la Argentina y en especial en  Carhué. Se anuncian servicios de trenes cotidianos.  Lago Epecuén -entre paréntesis- subraya la importancia de la ciudad cabecera de Adolfo Alsina. La publicidad  del F.C. Sud es de 1925.  Asimismo, la convergencia de otras dos líneas ferroviarias. F.C. Oeste y Midland manifiesta  la aceptación turística de la ciudad y su lago. 

Nota: el doctor Arturo D. Vatteone se presenta como ex senador y ex diputado de Buenos Aires. El señor Lucas Torres como hacendado y propietario y del doctor Ramón Razquin, intendente municipal y ex diputado.  Más sobre trayectoria de  Arturo Vatteone ver http://www.dsrmedios.com.ar/14novd.html

Próxima entrega: hoteles, comercios y qué se decía del formidable poder curativo de las aguas del lago.

Ciberperiodismo en Iberoamérica: libro para descargar

Con mucho placer, celebramos hoy la presentación del nuevo libro "Ciberperiodismo en Iberoamérica", coordinado por el Prof Ramón Salaverría.

Se trata de un enorme trabajo que recorre los 20 años de historia del periodismo digital en 22 países, a través de especialistas de cada lugar.

Una recopilación que seguramente será de referencia a la hora de repasar y contrastar datos sobre la evolución, las etapas y las características del periodismo digital.

Con Fabián Bergero, nos tocó reseñar estas dos décadas en la Argentina.
Muchas gracias a Ramón por la invitación y la confianza!

El libro tiene una edición en papel que estamos ansiosos por tener en nuestras manos y, por supuesto, se puede descargar libremente.


 ciberperiodismo en iberoamérica



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Para citar
Salaverría, R. (ed.) (2016). Ciberperiodismo en Iberoamérica. Madrid: Fundación Telefónica y Editorial Ariel.

Para seguir las repercusiones en Twitter
#Ciberoamérica

Y para descargar!!
>>Ciberperiodismo en Iberoamérica

El 17 de octubre de 1945 y la resignificación

Sólo Son Setenta Años



Por Juan Carlos Bergonzi *                                                                       
         Surgido hace siete décadas, el peronismo no ofrece resistencias a su  persistente resignificación. La última acción en esa línea la presentó, hace unos días, un candidato a presidente de la Nación como motivo de la inauguración de un monumento al creador del movimiento nacional justicialista.
              El hecho político remite   a los generales argentinos  que, en  situación de retiro, viajaban a Madrid a entrevistarse con el líder peronista en el exilio. Querían ser bendecidos. Olvidaban que habían conspirado, reprimido, golpeado al sistema institucional argentino excluyendo al peronismo, desde 1955. El anfitrión  de Puerta de Hierro les comentaba el infortunio de no haber… “venido cuando usted era comandante, con fierros” y concluía “ahora, de generales retirados tengo un ejército”.
             Desde el “aluvión zoológico”, frase adjudicada a un político tradicional con motivo de la marcha a Plaza de Mayo en 1945, hasta la vinculación nazi del gobierno  iniciado en 1946 y derrocado en 1955, se puede incluir todo lo que esté a la  mano. La observación peyorativa complació a muchos y aglutinó a más. La frase otorgó identidad.   
          Como dijo un historiador británico “después del 17 de octubre el país ya no sería el mismo”.  La vida cotidiana confirma el “hecho maldito del país burgués”  según  John W. Cooke. El peronismo  preside la gran mesa electoral argentina en su setenta cumpleaños.  Se verificará  para los aspirantes a la Casa Rosada aquello que el antiguo líder dedujo “…Mire, hay radicales, socialistas, conservadores, comunistas pero peronistas somos todos         
        En 1955, después de querer eliminar a Perón con un bombardeo sobre la Casa Rosada y una vez tomado el poder en septiembre del mismo año, los autoproclamados libertadores decretaron el cese el peronismo. Fue la primera conquista de los derrotados para permanecer en el  torrente cultural y político interminable de la historia nacional.
              A  partir de allí, juntas consultivas de por medio, la marcha institucional estuvo subordinada a la virtudes y defectos del conductor degradado y desterrado. Con millones de seguidores que supieron eludir el cerco de la censura, persecuciones, marginaciones y hasta fusilamientos.                 
        Si se repasan los ciclos presidenciales se puede convenir en el énfasis del anti peronismo en vitalizar el llamado justicialismo. Cualquier intento de superación de la antinomia  era de suyo  rechazado. Los guardianes de la conciencia moral de los argentinos siempre estuvieron listos para impedirlo.
             Ocurrió en la misma “revolución libertadora” (1955-1958)   La declaración de “ni vencedores ni vencidos”  y su consecuente programa de mantener las conquistas sociales alcanzadas por sectores postergados, fue motivo de discordia y concluyó con la renuncia del jefe del golpe de Estado. Los vencedores fueron vencidos, en términos de la historiadora argentina Mª Estela Spinelli.
     El gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962) es expulsado luego de 32 planteos militares. El   vértigo del  plan desarrollista no fue  suficiente para dejar fluir el funcionamiento republicano. “Había ganado con votos peronistas”, cuestión que lo comprometía con el campo  electoral a futuro. ¿No convenía el proyecto económico del frondicismo? La mirada de estadista del  presidente sobre los problemas nacionales e internacionales no alcanzó para contener la vuelta redentora al pasado. Impedir el libre juego electoral por temor a los que marchaban bajo la égida del general exiliado. 
             Illia, asumió  con el 25 % de votos. La abstención peronista se hizo notar y su gobierno conllevó la fragilidad. Una gestión donde predominó la libertad y un intento –ahora reconocido con nostalgia- de gestionar con honestidad y republicanismo. La apertura electoral al peronismo más otras decisiones económicas favorables para el país condujeron  a Illia al sometimiento de la práctica del “golpe de Estado permanente”  sistema en uso en la Argentina posterior a 1955, según los historiadores Alain Rouquié y Robert A. Potash. Illia fue destituido  con  indiferencia y hasta júbilo civil. Su gobierno cubrió los años de 1963 a 1966.
            Eliminado Arturo U. Illia del gobierno nacional,  brota un intento refundacional   desde el partido militar. Regreso al pasado. Clausura de partidos políticos,   instituciones del Estado y medios de comunicación.  La reserva moral de la Argentina tomó el poder  con corrientes sindicales de apoyo. Luego vendrá el cordobazo y la decadencia de la “revolución argentina”. Lanusse, veterano golpista desde el año 1951, encabezó la demandada  transición   que envolvió  el retorno de Perón.    El ciclo ocupó el lapso 1966 a 1973. Esos casi ocho años potenciaron lo prohibido:sumaron miles de jóvenes  de clase media hijos de padres resistentes a los programas justicialistas de los 40 y 50. 


    Mayo  de 1973. Cámpora en el gobierno por 49 días.    Perón será candidato en inminentes elecciones. Triunfó  el desagraviado general con el 63 % de los votos. De nada sirvió el abrazo de los veteranos adversarios Ricardo Balbín/Juan Domingo Perón. Estaban adelantados y sabían por viejos. Divergencias y confrontaciones violentas, despidos y fallecimiento del presidente. La vicepresidenta recorre el camino de gobernar con un entorno propio y social que preanuncia la catástrofe.  Es arrestada y privada de su libertad por decisión de la junta de comandantes desde el 24 de marzo de 1976. Estará presa casi cinco años. El peronismo proscripto por 18 años y, con triunfo cívico superlativo, es derrocado nuevamente.
          Entre 1976 y 1983 se instala un gobierno ilegal con el título de “proceso de reorganización nacional” Una larga noche se extenderá por el país. El plan económico de tono  anacrónico   pretendió regresar el país a un contexto pre peronista. Se sostuvo  con   represión implacable. Las guerrillas urbanas y rurales fueron  combatidas con  las fuerzas del Estado. La muerte y desapariciones eran  la manifestación concreta de la dictadura. Los DD.HH. son conculcados.  En ese decurso, un posible enfrentamiento armado  con Chile espantó a los argentinos. Luego, la guerra de Malvinas será el detonante para impulsar una demanda de la sociedad  civil: elecciones. El silencio militar no abatió las conciencias de los partidarios del movimiento de los descamisados: poco a poco el tejido resignificante resresaba, con signos de agotamiento. Un brisa de cambio captó los corazones de millones  que decidieron un intervalo con promesa de distinto.   
                 El 10 de diciembre de 1983, asumió  la presidencia de la República Raúl Ricardo Alfonsín. Durante la campaña electoral Alfonsín supo dejar de resignificar al peronismo. Una actitud inteligente, madura, con vistas a integrar y superar el hecho maldito. Cautivó y enamoró al electorado con preeminencia de los jóvenes que observaron  en el postulante radical algo nuevo, distinto, sin rencores y que prometía “una bisagra en la historia”.  Fue una presidencia con dificultades,  desempeñada con valentía. El juicio a las juntas militares, cuando las fuerzas armadas tenían poder, se reconoce como un punto culminante en la historia de la argentina y de América latina. Sin plan económico consistente,  bajo el drama de la inflación, huelgas   descontento, debió  declinar su presidencia y llamar a elecciones en 1989. También Alfonsín creyó posible “un tercer movimiento histórico”
       Aparece en el   escenario un caudillo riojano y peronista: Carlos Saúl Menem  Prometió  no defraudar y una “revolución productiva”.  Sonriente, seductor y con  aspecto folklórico, estética que  se irá sustituyendo  de manera simbólica y de acuerdo con medidas drásticas en relación con la soberanía nacional. El viejo plan de desarticular la malla económica y social entró en vigencia con el simpático provinciano norteño. No obstante sus medidas estructurales en contra del país fue ratificado en un segundo gobierno. La Argentina es otra y la exclusión  escribe su marca. La Nación  dejó de ser propietaria de sus recursos hídricos, FF.CC. fábricas militares e infraestructura estatal forjada por generaciones de argentinos. El modelo   mal dispuesto endeudó a la población. Con más pena que gloria el llamado menemismo crujió   y debió  retirarse frente a un nuevo adversario denominado “alianza”. Un  país detenido y una oportunidad para los no peronistas.
            Triunfó la coalición en 1999. Fernando de la  Rúa  asume la primera magistratura. Errático en planes y proyectos para la gran ocasión de superar al peronismo, falla en todos los frentes. Escándalos en el Congreso, renuncia del vicepresidente y la influencia de sus hijos en las decisiones  lo superaron y con una gran revuelta popular es   desalojado de la Rosada en diciembre de 2001. El tiempo de gobernar por sobre el justicialismo  se había cumplido. El sueño de una democracia formal, seria, previsible se derrumbó.
          Desde el 2001 hasta el 25 de mayo de 2003, la galería se nutrió de personajes presidenciales. Alucinó,  superó todas las previsiones. El interinato de Eduardo Duhalde transcurre al borde del permanente colapso con signos de recuperación al final.  Las elecciones darán otro ricorsi  al péndulo del peronismo. La causa de todos los males para unos y el bienestar para otros  se presentó con nuevos componentes en su plataforma. Volvió a observarse con simpatía a la corriente nacida a mediados de la década de 1940.             
         El 25 de mayo de 2003 asumió, luego de una interna con Menem, Néstor Carlos Kirchner.  Con  el marco político de un Frente, en su mayoría peronista, gobernó por cuatro años y fue reemplazado, por voto popular, por su esposa  Cristina Fernández. Cumplidos otros cuatro años, Cristina Fernández fue reelecta y  concluirá  su gobierno el 10 de diciembre de 2015. Una década de resignificación  elaborada por los propios oficialistas y opositores de todas las vertientes. Algunos creen  en el cansancio de la sociedad civil con las ideas y  conductas del movimiento justicialista. 
       Los últimos 12 años están frescos en la memoria de los argentinos.
           Las elecciones para elegir un nuevo gobierno serán el 25 de octubre de 2015. Las estrategias de comunicación electoral de los candidatos serán materia de investigación. ¿Cómo relacionar la actual era de la información y el conocimiento con los mensajes recibidos?   
           No obstante la carga de entropía,  se espera  que  el veredicto ciudadano sea “para bien de todos y no para mal de ninguno”.

General Roca, Río Negro, 10 de octubre de 2015    

 

 Nota: La palabra resignificar no está registrada en el Diccionario  de la Real Academia Española. (RAE) Es un vocablo muy utilizado en las  aulas universitarias y puede traducirse,  la idea  de resignificación, en  otorgar    una nueva transcendencia a un acontecimiento o a una conducta.  



 *Periodista. Profesor Temporal del  Seminario Medios, Periodismo y Política. Carrera de Comunicación Social. UNComahue. Argentina

60 Aniversario del Golpe de Estado de 1955

Un soldado de Roca combatió en la Casa Rosada durante los bombardeos
 Por Juan Carlos Bergonzi (*)

El 16 de junio de 1955 amaneció con una densa niebla sobre la ciudad de Buenos Aires. Era un día de trabajo normal y, para la ciudadanía, nada hacia prever una tragedia en ciernes.

El ambiente político institucional de la Argentina no pasaba por su mejor momento. Los enfrentamientos callejeros entre partidarios del gobierno de Juan Domingo Perón y sus adversarios eran frecuentes y con visibles signos de violencia. El desencuentro y el encono estaban en su punto más alto.

Una rara sensación advertía al habitante común de que hechos definitivos podrían producirse y cambiar el rumbo de la República.

 Juan Carlos Pereyra al medio día de aquella nublosa jornada, estaba frente a una ametralladora antiaérea. Conscripto de la clase 1934, de la calle Los Andes al 300 del barrio Matadero de Roca, "barrio de los negros, como se lo designaba medio siglo atrás (hoy calle Palacios de barrio norte) el 19 de febrero de 1955 ya estaba incorporado al regimiento de Granaderos a Caballo.

Esta fuerza funciona como escolta y seguridad del presidente de la Nación. Juan Carlos estaba orgulloso de "pertenecer a Granaderos". Significaba un reconocimiento a su capacidad y conformación física. ¿Hace algún deporte? Le preguntaron y la respuesta fue espontánea: si, la pala, el hacha y la barreta.



Los conscriptos de ese cuerpo sentían el prestigio y atractivo que acarreaban ese transito juvenil obligatorio por la unidad militar creada por San Martín. Haber asistido a un acto patrio en la plaza de su ciudad, el 17 de agosto, invitado por el director de la escuela 168 donde fue alumno, lo atesora como un momento grato, perdurable.

Cuando viajó de Roca a Buenos Aires, señala, un hecho policial conmovía la sociedad argentina: el crimen del descuartizador Jorge Eduardo Burgos. La prensa dedicaba notas destacadas a ese caso y se había convertido en un tema de conversación diaria.

De alguna forma, el malestar en la Argentina del segundo gobierno peronista se había mitigado ilusoriamente con el sonado asesinato. Juan Carlos lo registró como un tema de enorme resonancia. A él, como soldado, lo esperaban otros acontecimientos en el invierno. Sus veinte años estaban impregnados por ilusiones y entusiasmo por la vida.

La mañana oscura tiende a disiparse y a las 12,30 un sonido aterrador comienza a escucharse sobre la Plaza de Mayo. Pereyra y otros soldados estaban con sus ametralladoras en una terraza que da hacia la calle Balcarce. Todos pertenecían al escuadrón de armas pesadas de la sección antiaérea.

Los aviones de la Marina y la Aeronáutica comenzaron a efectuar vuelos rasantes sobre el edificio sede del Poder Ejecutivo Nacional. En sucesivas incursiones descargaron bombas y metralla a las fuerzas leales.

Juan Carlos y sus compañeros repelieron con sus armas el ataque y observaron algunas bombas que por fortuna no estallaron. "Eran de color rojo con amarillo y una hizo impacto –sin detonar– en el patio de las Palmeras". "La niebla nos favoreció porque demoró el ataque al igual que la falta de profesionalismo de los sublevados".



La vuelta a aquellos momentos lo lleva a un instante trágico: un compañero es muerto por un franco tirador que disparaba desde un edificio cercano. A medida que el tiempo mejoraba para las acciones de bombardeo el enfrentamiento se profundizó y se extendió en el tiempo. A las cuatro de la tarde, los aviadores cuya intención era "matar a Perón" se enteraron del fracaso golpista y huyen a Uruguay. Allí se entregaron a las autoridades de ese país. Más de 35 aviones operaron con una dotación de tripulantes cercana a los ciento treinta. La tragedia dejó señales de lo ocurrido: muertos y heridos, civiles y militares. Mujeres y niños.

En el ir y venir de los aviones sobre la Casa Rosada, Pereyra recibió un impacto: una esquirla penetró su espalda. Juan Carlos memora esa lesión sin dramatismo. "No fue grave a pesar del fuerte sangrado". No le otorga gran trascendencia a ese minuto que podría haber terminado con su vida. Fue internado en el hospital Cosme Argerich y, pasados unos días, regresó a su escuadrón de armas pesadas. "En Roca creían que me habían matado" comenta y agrega que su padre fue a visitarlo. Un encuentro que lo tiene atesorado con marcado cariño. El padre de Juan Carlos trabajaba en Agua y Energía.

Pereyra es, en la actualidad, un hombre fuerte, con energía y entusiasta con su trabajo. Es un próspero comerciante en un barrio de la ciudad. Reconoce que en el transcurso de su niñez y adolescencia su barrio fue beneficiado por las políticas sociales del peronismo. No omite su adhesión a los postulados del movimiento político surgido el 17 de octubre de 1945.

Después del los sucesos de junio de 1955, el país continuó su marcha inexorable al quiebre institucional. Muchos hombres de los partidos políticos de oposición al llamado "régimen" hicieron saber su disconformidad con el bombardeo y tentativa de destitución violenta del gobierno. Otros le adjudicaron la responsabilidad absoluta a la gestión del presidente Perón. La sociedad civil y militar dividida, enfrentada hasta niveles familiares, no presagiaba un final moderado al ciclo justicialista.

En septiembre de 1955, la guardia en la casa Rosada se acentuó. Se tomaron precauciones extremas. "El ministro de Guerra general Franklin Lucero, evoca, los quería aplastar y Perón dijo que no". ¿Tenían temor? "Si, pero el miedo era relativo, porque debíamos estar".

La secuencia de desencuentros y actos violentos continuó hasta el 16 de septiembre, hace 60 años. Pasada esa fecha y por un breve lapso los granaderos fueron reemplazados por otros soldados en la casa de gobierno.

El general Eduardo Lonardi asumió como presidente de facto. La sublevación antiperonista había concluido. El accionar destituyente se autodenominó "revolución libertadora". Otros vientos de discordia vendrían sobre el país.

Pereyra fue dado de baja el 7 de diciembre de 1955. Su libreta de enrolamiento, dando por cerrado su servicio militar obligatorio, la firmó el mayor Alejandro Agustín Lanusse, jefe del regimiento nombrado por la libertadora.

Un hombre vigoroso, con proyectos, a sus 81 años goza de una salud envidiable. Sin rencores con el pasado tiene presente los días de combate, los intensos acuartelamientos, la incertidumbre, le resuenan como no muy lejanos. Recuerda con emoción a su compañero de armas Juan B. Filippi de Villa Regina, fallecido hace unos meses y a otro ex granadero que vive en el norte del país. Con ellos estuvo comunicado, en contacto frecuente, como amigos entrañables.



Nacido y criado en esta ciudad del Alto Valle de río Negro, es un vecino que asistió desde su juventud al desencuentro de la Nación. Intervino en la defensa de la Casa de Gobierno ante el ataque aéreo de los sublevados al gobierno constitucional.

En una investigación histórica del Archivo Nacional de la Memoria titulado "Bombardeo del 16 de junio de 1955" Juan Carlos Pereyra y su amigo de Villa Regina, Juan Bautista Filippi figuran en una lista nominal de soldados en defensa de la Casa de Gobierno, paginas 177 y 180, año 2010.

Agradece la entrevista y, en la despedida camino a su comercio, dice "por fin alguien se acordó de mí".


(*) Periodista. Profesor en Comunicación Social.

Publicado en el Diario Río Negro, General Roca, Patagonia argentina, 16 de septiembre de 2015.

70º Aniversario del bombardeo atómico

                                     
                                                         Hiroshima  mon amour



                                                                                                       Por Juan Carlos Bergonzi *        

       A las 8.15 del 6 de agosto de 1945,  la primera bomba nuclear  estalló sobre  Hiroshima, Japón.  El avión que transportaba  la bomba había partido unas ocho horas antes desde la isla Tinian, en el  Pacífico. A menos de 600 metros de altura se consumó la explosión atómica y produjo la destrucción de gran parte del blanco y la muerte de 130 mil habitantes. Otros 70 mil quedaron heridos y con graves  secuelas.        
     El súper bombardero B-29 de la Fuerza Aérea estadounidense llamado “Enola Gay”, nombre de la madre del piloto Paul Tibbets, giró y se distanció rápidamente del calor y la cegadora luz provocada por la explosión. Se dice que el copiloto, un joven oficial, habría exclamado  “¡Qué hemos hecho, Dios mío!”. Se había concretado  la primera operación militar con armas nucleares en vísperas del cierre total del conflicto  denominado Segunda Guerra Mundial.       
    Tres días después, el 9 de agosto, otra bomba de similares características fue arrojada en la ciudad puerto  de Nagasaki. Los muertos superaron las 80 mil personas.  El Imperio del Sol Naciente, días después, se rendía sin condiciones ante lo aliados. 



 Imagen archivo BBC
  La mayoría de los pobladores que murieron en el acto de la explosión  fueron civiles;  una  proporción cercana al 15 por ciento de  los heridos a los pocos días  fallecieron y otros tuvieron que luchar contra la leucemia,   distintos cánceres y otras enfermedades.  Los efectos de la radiación fueron la causa de estos males.  La primera bomba detonada, en Hiroshima,  libró una energía aproximada a las 15 mil toneladas de TNT y fue construida en base a uranio. El nombre clave de este artefacto fue “Little boy”. La arrojada a las setenta y dos horas siguientes sobre Nagasaki fue designada como “Fast Man” y utilizó plutonio.
   La decisión de atacar a Japón con estas armas fue del presidente Harry S. Truman  sucesor de  Franklin D. Roosevelt  muerto el 12 de abril de 1945, semanas antes de la llegada de los aliados a Berlín, el suicidio de Adolf Hitler, la caída del III Reich   y la conclusión de la guerra en Europa.
   El Imperio de Japón se resistía a la rendición y EE.UU.  e  Inglaterra  estimaban una gran confrontación de carácter final en el Pacífico que le facilitara el camino a la ocupación del país oriental.  Las dos potencias citadas habían desarrollado sobre Japón cientos de incursiones aéreas con bombardeos convencionales. Ni la población y el propio gobierno japonés esperaban el uso de un arma  como las bombas A. 
   El  emperador Hirohito y su gobierno de fuerte tono militarista y totalitario no supusieron la catástrofe que se avecinaba, a pesar de las advertencias de sus enemigos expuestas  semanas antes.
   ¿Se pudo haber evitado el ataque nuclear a estos dos conglomerados urbanos, con mayoría de población civil?  ¿Qué costo hubiera tenido, en vidas, de  japoneses  y aliados, principalmente a EE.UU.?  Las interrogantes están  vigentes desde el mismo y fatal 6 de agosto de 1945. Las respuestas han sido y serán con cierta piedad a favor de los caídos en la doble agresión nuclear.
    El punto estratégico  de las fuerzas angloamericanas tuvo su sostén en evitar muertes propias en una lucha tradicional frente a un enemigo dispuesto a todo tipo de sacrificios que, a pesar de su fracaso militar, no pensaba en una rendición total. Consideraban esta medida como una humillación  y ello no estaba en los planes del estado mayor de la conducción de la guerra.
   La grabación del mensaje de rendición del emperador Hirohito fue objeto de intentos de interferirla y destruirla por oficiales militares. En ese hecho hubo muertos, quema de viviendas y suicidios.  Según el historiador británico Paul Johnson,  Hirohito reconocíó  “lo desfavorable de la evolución de la guerra, no necesariamente ventajosa para Japón y agregaba que “había que evitar la extinción de la sociedad humana” y  Japón “debería sufrir lo insufrible y soportar lo insoportable”
   Johnson sostiene que  “los datos disponibles no sugieren que habría podido obtenerse la rendición sin el empleo de las bombas A.”  Apoya este argumento con los encarnizados  combates en Manchuria y  “la aproximación al umbral nuclear con bombardeos convencionales de 10 mil toneladas de TNT”. 
   Expertos deducen, entre ellos  el profesor  E. J. Hobsbawm,  que además de atacar a  Japón,  EE. UU.  envía una fuerte señal   sobre su  tecnología atómica   a  la súper potencia emergente, la URSS, (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). El mundo se asomaba a la bipolaridad. La URSS tendrá su primera bomba A en 1949 y la carrera nuclear bélica  será una pesadilla hasta la actualidad.
   La historia de la producción de armas nucleares se remonta a 1939 cuando, EE.UU. país neutral por entonces,  un físico de origen húngaro Leo Szilard  visitó a Einstein para comentarle que los nazis disponían de expertos en fisión nuclear y que era probable que trabajaran en un proyecto de un arma atómica. Einstein  elevó una carta al presidente Roosevelt mostrando su preocupación y expresó, el premio Nobel, que “el elemento  uranio puede convertirse en una importante fuente de energía”. Esa misiva estaba fechada el 2 de agosto de 1939. A los pocos meses se inicia la marcha hacia la construcción de las bombas bajo el nombre de Proyecto Manhattan y demandó una inversión de 2.000 millones de dólares. Su director científico fue el físico Robert Oppenheimer. Intervinieron otros físicos notables,   exiliados del régimen nazi y una enorme masa crítica local.   En 1942 se logró un resultado significativo: la primera reacción en cadena.
   Los efectos morales y éticos sobre la sociedad humana fueron  diversos, críticos. La génesis de la era nuclear y sus correlatos para la guerra y  eventualmente para la paz  dieron  origen a comentarios y opiniones en todo el mundo. En agosto de 1945, “Río Negro” de edición semanal, dedica dos artículos de tono editorial  luego de lo ocurrido en Hiroshima y Nagasaki. El primero del 16 de agosto titulado ¡Paz! Alude a la salida de la energía molecular para entrar a la era de la energía atómica y propone que “esta llave del mundo sirva para el trabajo constructivo y la búsqueda del progreso”
   El 23 de agosto  con  “Hora de la solidaridad humana”  se refiere al fin de la contienda entre potencias y el restablecimiento de las relaciones internacionales.  Describe el ambiente mundial como de “soledad, tristeza, que las poblaciones de la Eurasia quemada contemplan por el crimen colectivo de la guerra…”
   La ciudad de Roca contaba por entonces con unos 7 mil habitantes y a través de su semanario se informaba de la crisis global.  Los hechos, con su destrucción y muerte  se reflejaban con preocupación  en  las columnas de medio fundado en 1912. La planetarización de la información  que llegaría con la era digital en el final del siglo XX tenía, de alguna manera,  su anticipación en la comunicación gráfica valletana con análisis y opinión   de esa actualidad en los estados beligerantes.  
   La tragedia  nuclear se recuerda hoy a los 70 años de ocurrida. “Hiroshima mon amour”  título de esta  columna se toma de la película de igual nombre del   director francés A. Resnais.   En el film se trata la memoria, el olvido y la  apatía por el pasado.



*Periodista. Profesor en Comunicación Social                                                

  Dicta Seminario Medios, Periodismo y Política. Fadecs.UNComahue. Argentina

* Publicado en el Río Negro. Argentina.6/08/2015
   

 




                                                       

Somos docentes de la Universidad Nacional del Comahue y escribimos desde el norte de la Patagonia, Argentina.
Investigamos sobre periodismo impreso y digital.

General Roca, Argentina