La Plata, universidad, amigos y ausencias

 Una foto de fines de la década de 1960. Una casona en La Plata impregnada de  historias inolvidables que persisten en la memoria. La instantánea deja ver rostros que para la mayoría de los lectores de este sitio no tienen significado. Apelamos al ciberespacio para que quienes reconozcan los actores de este encuentro, tengan un momento de recuerdo para ellos. 
De izquierda a derecha Germán H. Rodríguez, Abel J. Maugeri, Carlos D. Maugeri. Mira la escena, sonriente, Hugo López.  Los tres primeros ya no están, partieron. Germán, hace pocas semanas.

 Los que tuvimos la fortuna de interactuar con ellos los guardamos en nuestros corazones. Amigos nobles, sensibles y leales que no pueden ser olvidados.

Carhue- Lago Epecuén. Verano de 2022

El árbol, un añoso eucaliptus, ha quedado como persistente testigo de la gran inundación de 1985. Resistente, cubierto con las sales del lago ofrece su presencia como símbolo de la sobrevivencia a la catástrofe. No lejos de de ese sitio están las ruinas de la villa Epecuén.

El lago sigue siendo majestuoso y con el reconocido   "poder curativo de sus aguas" como se suele recordar y también comparar con el Mar Muerto que limita con Israel,  Cisjordania y Jordania.  

El lago o Mar de Epecuén  está en la Argentina, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en las inmediaciones de la ciudad de  Carhué.


ANIVERSARIO DEL HOSPITAL LOPEZ LIMA Y UN AVISO EN UN DIARIO DE 1950

El  Hospital Regional de General Roca, cumple en 2021 el 60º aniversario de su fundación. Es uno de los más importantes de la provincia de Río Negro. 

Lleva el nombre de Francisco López Lima, un  médico radicado en esta ciudad del Alto Valle a fines de la década de 1930.  Graduado en medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) ejerció su profesión por treinta años. 

Fue el primer director del Hospital hasta 1964.

Obtuvo el reconocimiento de la comunidad por su espíritu de servicio y dedicación plena e ininterrumpida en las ciencias y artes de sus saberes.

La designación con su nombre del Hospital Regional en General Roca ha sido y es  un mensaje de admiración  y homenaje a su labor. 

El diario roquense El Tribuno, en su edición del 16 de junio de 1950 publica un aviso del Dr. Francisco M. López Lima donde ofrece sus servicios profesionales como médico cirujano. 

El lugar de atención estaba en la calle 25 de Mayo 326 y el número de teléfono era el 71.  



    Esta pequeña reseña junto con el anuncio del diario roquense El Tribuno del lunes 19 de junio de 1950 se unen para recordar y tener presente a uno hombre destacado y comprometido con su tiempo. Coincide con la celebración del 60º aniversario del Hospital público de la ciudad de General Roca, Argentina. 

El libro cuya tapa y contratapa se observan es producto de un equipo de investigación en periodismo y comunicación de la Universidad Nacional del Comahue, Argentina. Este conjunto de docentes trabaja en temas relacionados con la cultura y comunicación desde 2001. Llevan veinte años ininterrumpidos  en el desafío de indagar cambios y progresos en cómo se comunica la sociedad humana a través de medios tradicionales y nuevas plataformas surgidas de la era digital. 

Nuevas Narrativas en Periodismo. Consumo, producción y circulación de noticias por Internet  comprende doce capítulos donde se analizan o comentan la relación de las redes sociales con el norte de la Patagonia, el periodismo digital en la región, la identidad visual de los medios de la región, las nuevas narrativas en los medios digitales de la Argentina, experiencias periodísticas  nacionales en Twich y Tik Tok . Los autores se interrogan sobre los nuevo en los viejos medios.

Dado que son docentes universitarios escriben sobre la producción transmedia en las aulas de Periodismo Digital en la carrera donde son profesores dictantes. La pandemia  y las condiciones laborales está presente. La convergencia de los medios locales, el mundo de los foristas. Del dial-up y el ciber al clic y la multipantalla. El último capítulo está dirigido a los comentarios de un diario neuquino y el debate por la ILE.

El menú traduce una fuerte actualidad y interrelación  entre medios, periodistas, usuarios de contenidos, empresarios, estudiantes y, naturalmente, público en general. Los autores explican que el Laboratorio Transmedia de la Patagonia ha sido la herramienta que permitió la construcción de este libro. 

Se puede considerar la producción como un mérito saliente de trabajar en equipo, incorporar estudiantes y en agregar otro texto dirigido a brindar elementos de ayuda, surgidos de la investigación, a quienes transitamos la sorprendente revolución de la tecnología de la información  y su efecto en la transmisión de contenidos simbólicos. 

Disponible en: http://medialabpatagonia.org/wp-content/uploads/2021/09/Nuevas-Narrativas-Rost-Bernardi-Bergero.pdf


10 de noviembre, Día de la Tradición en Argentina

  La fecha elegida para celebrar el Día de la Tradición  se relaciona con el nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro o El gaucho Martín Fierro (1872). La Universidad de Buenos Aires por medio de su entonces poderosa editorial publicó desde 1962 y hasta 1970,  más de  200 mil ejemplares. 

 

Esta portada de la  edición (1970)  se ofrece como recordatorio del legendario texto   está ilustrada por Juan Carlos Castagnino. La publicación, tipo revista   28 por 39 cms., fue un lujo  para los lectores. Se vendía también una versión  con cubierta de cuero. Pertenecían a la serie del Siglo y Medio de Eudeba.

La editorial universitaria en esos años no estaba en su apogeo. La auto designada "Revolución Argentina", surgida con la destitución del presidente Illia en 1966, le quitó presupuesto y apoyo a ese emprendimiento (Eudeba).

 Antes de esa decisión del gobierno de facto  marchaba a convertirse en una de las más relevante editora de libros, en idioma español, de  América latina


.El 10 de noviembre de 2021, no tuvo la resonancia esperada. Fue débil,  con escasa o nula difusión en  medios masivos  y  plataformas digitales. 
En los últimos versos del poema gauchesco  Hernández le hace decir a Martín Fierro   "es la memoria un gran don, calidad muy meritoria..."  (Fuente: José Hernández, Martín Fierro, con ilustraciones de Juan C. Castagnino. 1970 Eudeba. Argentina)

Muerte de un expresidente

 

 El 31 de marzo de 2009 falleció el  expresidente Raúl Ricardo Alfonsín. lo que  sigue a continuación fue escrito dos días después. Evoca el estilo  personal, comunicativo  en el contexto de la campaña. Los comicios del 30 de octubre de 1983  lo consagraron presidente electo. Han pasado casi cuatro décadas de aquel hecho memorable. Vale la pena recordarlo.

 

ALFONSÍN EN EL ´83


La joven mujer se emocionó aquella memorable tarde de primavera de 1983 en el Club del Progreso de General Roca. Sus lágrimas no le impidieron seguir con atención las palabras cálidas, apropiadas, pacíficas y enérgicas del candidato. Era su primera experiencia en el campo de las ideas políticas. Escuchó y lloró. Su corazón se conmovió. "El hombre que hace falta" la invitaba a "entrar a la vida", a comenzar el cambio anhelado de su patria. Este caso representa a miles ocurridos en el territorio argentino.

La capacidad comunicativa de Raúl Ricardo Alfonsín no tuvo precedentes en la Argentina política desde 1983. En la campaña electoral, durante la agonía del poder militar, el ex presidente expuso una nueva forma de intercambios verbales y de registro de la realidad imperante

Propuso que los comicios de octubre no serían una salida electoral sino un ingreso sano, vigoroso, a la vida republicana; con su voz armoniosa repetía el preámbulo de la Constitución y así definía una perspectiva superadora. Regresaba a las fuentes y la historia nacional les abría, a él y al país, sus páginas sin otras condiciones que cumplir con las establecidas en la ley fundamental.

La elección de octubre fue libre, sin proscripciones. Un logro de una sociedad que desde 1955 se debatía entre gobernantes de facto y breves intervalos del Estado de derecho derrumbados bajo el peso de las conspiraciones cívico militares.

El triunfo de Alfonsín con el "Ahora Argentina" sugirió el acceso a un futuro promisorio. El presidente muerto entendió que la rivalidad con el peronismo debía entrar en extinción. Era necesario no insistir en las lamentaciones y descalificaciones sobre el fenómeno de masas surgido en 1945. El "ahora Alfonsín" con las manos entrelazadas connotaba ese razonamiento.

Cuando reiteró hasta el cansancio los postulados constitucionales ratificó esa intención. La bisagra a la historia no fue sólo una figura retórica. Invitaba a sumarse, incorporarse al torrente político para proponer, avalar, determinar, elegir. Y situar la preferencia superlativa, en la intimidad del cuarto oscuro, en el "hombre que hace falta".

La campaña de 1983 fue brillante, ingeniosa, moderna. Los adversarios no entendieron la nueva dinámica comunicacional de la década. Poseían una decodificación aberrante de los estilos y demandas posdictadura. No interpretaron el deseo colectivo de salir, en paz, del tiempo de oscuridad que atormentó a la sociedad durante largos años.

La confrontación gritona o las acciones distantes a un camino de encuentro con las instituciones republicanas fueron excluidas. Fue una estrategia para una instrumentación práctica del pensamiento genuino del candidato

"Sin usted no habrá país". "Participar para elegir y ser elegido" o temas dirigidos a mejorar la calidad de vida como "vivienda, jubilación, salud, trabajo para todos" no constituyeron, tal vez, grandes novedades en la trama discursiva. Cómo y quién lo dijo es el punto clave para dimensionar el poder de fascinación que irradiaba el emisor de los mensajes.

Alfonsín entendió la dimensión de los medios vigentes en 1983. Le asignó a la comunicación política el tono de convencimiento en los valores democráticos. Advirtió como nadie el contexto crucial del debate. La guerra de Malvinas, los pactos espurios, la infra alimentación, la educación, desocupación creciente, el servicio militar y los derechos humanos fueron ejes con contenidos verosímiles. Había seguridad y fuerza en la palabra del candidato en su transmisión oral, televisiva, cinematográfica. Alcanzó a desarrollar y profundizar la empatía como un privilegiado.

Agobiada por los autoritarismos, alocuciones denostativas e insultantes, la mayoría lo recibió como el hombre destinado a conducirla y conquistar los relegados sueños de grandeza.

Su muerte deja más sola a la sociedad pero remite a aquellos días de esperanza. Es inevitable. Al margen de la decisión de cada uno en el acto electoral de octubre de 1983.

JUAN CARLOS BERGONZI (*)

* Especial para  Río Negro 2 de abril de  abril de 2009

 https://www.rionegro.com.ar/alfonsin-en-el-83-JJHRN123864095245/

A quince años de un hecho clave para una ciudad del Alto Valle rionegrino

          Comunicación, pertenencia e identidad  *

   En 2006 se inauguró un monumento a la manzana en la ciudad de General Roca, provincia de Río Negro. Argentina. Por ese entonces la ciudad vivía una época de cambios urbanos, culturales y económicos. Presidía la administración municipal  Carlos Soria (2003-2011). Titular del poder ejecutivo provincial lo desempeñaba Miguel Saiz (2003-2011)  y la presidencia de la Nación era conducida por Néstor Kirchner (2003-2007).  

  Dentro de las transformaciones urbanas en la ciudad se destaca la inauguración del simbólico monumento a la manzana en febrero de 2007. 
El 1º de septiembre del mismo año, el diario Rio Negro dedicó  un artículo  en un suplemento dedicado al aniversario de la ciudad.  

Por juan Carlos Bergonzi              

     El símbolo que ratifica la vinculación no excluyente de una fruta milenaria con una sociedad que vive de ella. También sugiere una vuelta de la ciudad al centro del esfuerzo productivo que caracteriza al Alto Valle. 

    

  El monumento a la manzana en Roca quiebra con las formas conocidas de representar algo en un punto de la ciudad. Tal vez lo más arriesgado que conlleva es proponer simbolizar el fruto de la tierra  que posibilita trabajo y progreso a tantos habitantes  de este espacio   urbano y rural con la fundación señalada en 1879. 

La construcción del símbolo-homenaje fue gradual y atravesó instancias que permitieron la observación directa de la secuencia del armado, que cerró con la inauguración compartida por miles de vecinos en una cálida noche de febrero.

  En el tiempo constructivo fue donde comenzó la apropiación de la obra por los pobladores: se advirtió, desde su misma génesis un interés que trascendía la sorpresa o la curiosidad sobre qué forma tendría su resolución. Una incógnita que, despejada, acarreó aprobación en la mayoría y desestimaciones en otros que no reconocieron la combinación de la base - la flor- , el eje y los brazos que se elevan;  el agua, los irrigadores laterales –álamos- que la circundan. Los colores rojo y verde proyectados desde la fuente hacia la brillante estructura  de acero inoxidable. O los efectos que sobre su figura provoca el sol en los atardeceres valletanos.

   La subjetividad es inherente al sujeto pensante y por suerte aún se puede manifestar. En este caso, el objeto de análisis admite las diferencias de gustos estéticos y la representación que pretende encarnar es, desde la creación artística, un símbolo que afirma y ratifica la vinculación -no excluyente- de una fruta milenaria con una sociedad que, mayoritariamente, gira en torno a su cuidadoso cultivo.      

   Erigido en la intersección de la avenida Roca y el paseo del Canalito sugiere la vuelta de la ciudad al centro del esfuerzo productivo del Alto Valle. Resignifica el valor del trabajo de hombres y mujeres con  la fruta y de los galpones, pequeños chacareros y grandes productores. De todas las personas que integran la enorme red que es la fruticultura.  
En este caso la simbología trasciende ciertas reglas de clasificación económica. Unifica y reconoce. Agrupa y provoca el acercamiento al fortalecer las débiles señales identitarias que la frivolidad tiende a eclipsar.

¿Es reduccionista admitir una sola expresión como arquetipo de lo que ocurre y expone la urdimbre del cuerpo social de Roca? Sería poco virtuoso no aceptar esa legítima inquietud. Pero, como un hecho claro de comunicación y cultura, la obra del arquitecto reginense Martín Frullani, expone con visibles soportes de calidad, la vieja y persistente interacción del hombre con la tierra. De hombres y  mujeres con su cultura.
   

Los roquenses, por acción o no, están emparentados con este fruto, mítico, delicado, selecto, suave; de aroma inconfundible. Está incorporado a la intimidad de sus cosas más preciadas.
El monumento, con su bello diseño, así lo define y sintetiza. 


*Publicado por el Río Negro el 1º de septiembre de 2006. General Roca, Rio Negro. Argentina
     

Somos docentes de la Universidad Nacional del Comahue y escribimos desde el norte de la Patagonia, Argentina.
Investigamos sobre periodismo impreso y digital.

General Roca, Argentina