.EL CINE EN CARHUE, ARGENTINA

 

                    UN  EDIFICIO QUE MERECE SER MIRADO

Inaugurado en la década de 1950, el imponente Cine Gran Sud causó un fuerte impacto en la sociedad carhuense y en las ciudades aledañas. Una sala con más de mil butacas, piso peraltado, calefacción central, cortinas aterciopeladas y una bandeja o palco superior —muy pocas veces utilizado— impresionaba por la magnitud de la obra.

La imagen del cine en la actualidad nos remite al sensible film italiano Cinema Paradiso.

En tiempos en que asistir al cine formaba parte de la rutina ciudadana, la oferta cinematográfica era extraordinaria y abarcaba diversos géneros. Los martes estaban dedicados a la mujer carhuense; los miércoles y jueves, al cine de acción; los viernes ofrecían una programación variada, y los sábados y domingos llegaban estrenos diversos, en sintonía con las proyecciones difundidas a nivel nacional.

El cine argentino estaba presente, al igual que las producciones internacionales. Los noticieros, que actualizaban al público sobre la realidad nacional y mundial, completaban una programación que atraía a decenas de vecinos y viajeros, dispuestos a disfrutar de un espacio moderno, novedoso y bien administrado.

Los domingos eran intensos: matiné, ronda y noche. La asistencia a las funciones era una costumbre arraigada entre los devotos del séptimo arte. Frente a la pantalla, el público se transportaba a otras culturas y realidades. Podía vivir insólitas aventuras, romances apasionados, historias policiales y las llamativas escenas de los westerns, donde siempre triunfaba el solitario vaquero que cruzaba el desierto y calmaba la sed con una bebida de alto contenido alcohólico.

También se vivieron los cambios tecnológicos: de la pantalla clásica a los sistemas VistaVision y CinemaScope. El encanto de la sorpresa y las nuevas posibilidades de la imagen contribuían a acrecentar la concurrencia.

La inundación de 1985 y la posterior caída de la asistencia a las salas fueron fatales para el querido Cine Gran Sud. Hoy permanece allí, a la espera de algo trascendente que le devuelva la vida. Tal vez una adaptación a los nuevos tiempos, a la era de la información y la inteligencia artificial, pueda abrirle un horizonte renovado.

La imagen   es una recreación realizada mediante inteligencia artificial,  muestra cómo podría lucir el cine con su fachada restaurada. En algunas ciudades se trabaja en la declaración de patrimonio histórico de edificios que marcaron épocas memorables. ¿Por qué no pensar también en el valor de este edificio, o su frente  para la memoria colectiva de Carhué?

 Esta mirada no pretende ser solamente nostálgica. Busca recordar un lugar de encuentro y convergencia, donde los vecinos asistían a esa fábrica de ilusiones que funcionaba en una sala cómoda, de diseño cuidado y llamativo estilo arquitectónico.

Todavía parece resonar el bullicio de los intervalos entre una película y otra. También permanece en la memoria aquel clima de convivencia saludable, en el que los espectadores intercambiaban opiniones sobre lo visto durante esas solemnes horas  frente a la pantalla.

Cine Gran Sud, de la calle Rivadavia 723, en Carhué: te extrañamos...

CUANDO CARHUÉ y EPECUÉN ERAN UNA FIESTA*

                            


   
                        


           Los tramos de la carretera que unía Carhué  con  la villa Epecuén daban cuenta de   la trascendencia del lago virtuoso. El constante ir y venir de vehículos a lo largo de  esos casi 9 o 10 kilómetros  constituía un  un paseo en sí mismo. Curvas y rectas marcaban ese recorrido inolvidable.. 
           La primera parte desde la salida de  Carhué hasta un  balneario intermedio, denominado "El  Municipal" estaba conformada por una  ruta asfaltada, sin baches, cuyas   banquinas  lucían  un seto de tamariscos  cortados y mantenidos con prolijidad admirable.También había  pinos -espaciados- a ambos lados, 
             Luego. comenzaba la forestación de eucaliptos. como se observa en las imágenes. que representaba cierto peligro a automovilistas con excesiva prisa. Los mayores seguramente lo recordarán.
            Esta breve reseña surge de dos fotos de archivo que remiten a  la memoria sobre los años de turismo masivo, accesible y cosmopolita,cuando cientos de visitantes llegaban para disfrutar de las bondades del agua salada, de la cordialidad de los residentes y de las oportunidades  de trabajo surgidas de la industria hotelera entre otras actividades.,
             La inundación de 1985 es una fecha clave para reflexionar sobre  la infraestructura actual de acceso al lago, el transporte, las comodidades y servicios destinados a la población local y turística. 
             Han pasado cuarenta largos años de  aquella  catástrofe. Aún queda  en la memoria aquel tiempo en que Carhué-Epecuén eran una verdadera fiesta. Un recuerdo con cariño  "no es para mal de ninguno sino para bien de todos"  **
    
*Carhué-Lago Epecuén están al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina     
** José Hernández,  Martín Fierro.

Mirar nuestro pasado

 Por Juan Carlos Bergonzi

                                                        ¿Por qué no revisar, repensar...?

    En tiempos de confusiones sobre orígenes, color de piel, etnocentrismo, prejuicios exaltados, reproduzco esta nota publicada hace seis años con motivo del Día de Padre. Se relata una costumbre de vecinos que intercambiaban ideas, proyectos y novedades en aquellos años de la década de 1950. Estimo  oportuno leerla o repetir su lectura. 

                               





                                      DIVERSIDAD Y RESPET0   

  El encuentro se producía casi todos los días a la media tarde. No sé por qué motivo el lugar físico era frente a mi casa, donde vivía con mi familia. La calle   amplia, arenosa y los árboles daban un marco propicio para ese momento que me llamaba la atención. 

  Los miraba y descubría en ellos a señores muy serios y compenetrados en ese debate oral donde todos hablaban y disfrutaban. La confluencia de nacionalidades marcaba una sociedad de inmigrantes. El señor Echevarría, vasco, el señor Macenco, de alguna parte la actual Rusia o Ucrania; el señor Narbaitz, vasco; Maugeri del sur de Italia y mi padre llegado de   Lombardía, Italia. 

   El señor Narbaitz    participaba montado en su caballo. Los cuatro restantes en un círculo. ¿Qué los convocaba a esas reuniones? ¿Y cómo se consolidó ese grupo de hablantes que -estimo- no lograban, en ocasiones,  decodificar con claridad los mensajes. Sabía bien   por mi madre,  que tanto Vicente Maugeri como mi padre Octavio Bergonzi, no tenían posibilidad de comunicarse en italiano al provenir de distintas regiones de la bella Italia.

   Sí recuerdo que los temas no eran triviales o dedicados a terceros ausentes. Trataban cuestiones de sus países de origen, la actualidad de esos años, década de 1950, y algún otro ítem imposible de recordar. Tengo presente que esa especie de Babel, confusión de lenguas o medio castellano no era un impedimento para forjar amistades en un contexto de respeto y tolerancia.

   Me representa ahora la Argentina poblada con gente venida en barcos con interés infinito en trabajar y construir. Esa escena de vecinos de la ciudad* que se permitían un espacio para intercambios con opiniones otorgaron en mi breve edad un ejemplo de amistad; convivencia sana y necesaria.

 Lo expongo con la perspectiva de los años; reconocerse unos con otros en ese camino que emprendieron cuando las circunstancias los obligaron a ellos o a sus padres a  un largo viaje a una tierra de esperanza.  

  La palabra los hacía sentir cercanos, hermanados. Respetados y reconocidos.

 *Ciudad de Carhué, provincia de Buenos Aires. Argentina | Foto ilustrativa

                          DIÁLOGO PACIENTE /PEDIATRA *



  Un preadolescente asiste a consulta con su médico pediatra. El niño ha decidido que este encuentro con el profesional será el último. Siente que, a sus casi 13 años, es tiempo de abandonar su vínculo con el especialista que lo atiende desde la infancia, ahora que su niñez está a punto de concluir.

Considera que su crecimiento le impone un cambio más acorde con su edad.

El médico sonríe y le responde que su inquietud, o incluso su decisión, es válida. La conversación se desliza hacia temas familiares y el preadolescente confiesa que no tiene una relación cordial con su padre.

El veterano médico escucha con atención las quejas del paciente en esa visita de cierre de ciclo. El jovencito reitera sus críticas y, en un gesto de rebeldía, aumenta sus demandas hacia la figura paterna.

Entonces, el doctor se acerca, pone una mano sobre su hombro y le dice:

--Tu padre puede haberse equivocado en el trato. Lo que debes saber es que siempre hizo todo lo mejor posible por vos. Eso debe quedarte grabado en el corazón.

El paciente se retiró en silencio.

¡Feliz Día del Padre!                            

  

*Basado en un relato escuchado en un encuentro sobre niñez y adolescencia.Río Negro, Argentina .   

 



En el Día de la Bandera se conmemora a su creador, Manuel Belgrano, fallecido el 20 de junio de 1820, según lo dispuesto por la Ley 12.361 del 8 de junio de 1938.

En su afán por dejar el cimiento de una obra trascendente, se desempeñó como abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar, y aspiró al premio de servir a la patria sin otro objeto que el de verla constituida.

Sus contemporáneos destacaron de Manuel Belgrano que, lleno de integridad y talento natural, poseía un juicio recto, una honradez a toda prueba, y un patriotismo puro y desinteresado.

La FADECS celebra esta conmemoración, convocando a la reflexión sobre su importante legado.  (Tomado del servicio de Noticias de la Fadecs-UNComahue. Argentina)

           



                                EN LAS HORAS PREVIAS...





        Ayer,  a media tarde, con una temperatura de 20º C, un sol radiante iluminaba los irrigadores en el paseo del Canal de Riego de la ciudad de General Roca, Río Negro.

    El espectáculo era maravilloso. Muchas personas grababan esa sinfonía de color y agua, ese bien preciado que alegra los corazones.

     Alguien comentó "esto es un preanuncio de la victoria de la selección esta noche" muchos aprobaron esa construcción verbal que estaba en el espíritu de todos. 

     A las 22 comenzamos a comprender que si; esa escena de sol, agua y verde, si se quiere, avisaba del triunfo de Argentina.   .

                     

 

       SIEMPRE ES BUENO TENER ESTE ATARDECER 

                                 EN  CASA





  Se publican  decenas de puestas del sol en el Lago Epecuén, al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Es casi un ritual  esperar ese momento, compartirlo y atesorarlo.  

  ¿Por qué no tener todo el año, una imagen, de este paisaje,   especialmente para quienes  no viven cerca  a ese inmenso espejo  de aguas salinas?  

    Ayuda  a reencontrarse con el querido Lago. Más para aquellos que encuentran en el verano luz, tranquilidad y salud gracias a sus milagrosas aguas. 

 

Somos docentes de la Universidad Nacional del Comahue y escribimos desde el norte de la Patagonia, Argentina.
Investigamos sobre periodismo impreso y digital.

General Roca, Argentina