CUANDO CARHUÉ y EPECUÉN ERAN UNA FIESTA*

                            


   
                        


           Los tramos de la carretera que unía Carhué  con  la villa Epecuén daban cuenta de   la trascendencia del lago virtuoso. El constante ir y venir de vehículos a lo largo de  esos casi 9 o 10 kilómetros  constituía un  un paseo en sí mismo. Curvas y rectas marcaban ese recorrido inolvidable.. 
           La primera parte desde la salida de  Carhué hasta un  balneario intermedio, denominado "El  Municipal" estaba conformada por una  ruta asfaltada, sin baches, cuyas   banquinas  lucían  un seto de tamariscos  cortados y mantenidos con prolijidad admirable.También había  pinos -espaciados- a ambos lados
             Luego. comenzaba la forestación de eucaliptos. como se observa en las imágenes. que representaba cierto peligro a automovilistas con excesiva prisa. Los mayores seguramente lo recordarán.
            Esta breve reseña surge de dos fotos de archivo que remiten a  la memoria sobre los años de turismo masivo, accesible y cosmopolita,cuando cientos de visitantes llegaban para disfrutar de las bondades del agua salada, de la cordialidad de los residentes y de las oportunidades  de trabajo surgidas de la industria hotelera entre otras actividades.,
             La inundación de 1985 es una fecha clave para reflexionar sobre  la infraestructura actual de acceso al lago, el transporte, las comodidades y servicios destinados a la población local y turística. 
             Han pasado cuarenta largos años de  aquella  catástrofe. Aún queda  en la memoria aquel tiempo en que Carhué-Epecuén eran una verdadera fiesta. Un recuerdo con cariño  "no es para mal de ninguno sino para bien de todos"  **
    
*Carhué-Lago Epecuén están al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina     
** José Hernández,  Martín Fierro.

Somos docentes de la Universidad Nacional del Comahue y escribimos desde el norte de la Patagonia, Argentina.
Investigamos sobre periodismo impreso y digital.

General Roca, Argentina