
Al principio, el tema de Linux me parecía algo pintoresco. Algo que "hay que tener" aunque no sepa muy bien para qué. De modo que cuando compré una Netbook nueva, partí el rígido y le dediqué 50 por ciento a Windows y 50 por ciento a Linux. Aunque el ciento por ciento del tiempo fue para la marca de Billy Gates.
Hasta que un día me cansé de los cartelitos y los soniditos que me indicaban incompatibilidades, fallas y ausencias y que me advertían de los innumerables peligros que corría mi vida si no actualizaba (y pagaba) los estratégicos updates. Y ese día, migré. Como Alberto.
Abandoné absolutamente Windows y me instalé en el minimalista Ubuntu 10.4 (es decir, la actualización de abril de 2010 de este sistema operativo super recomendado por su facilitad de uso). Nunca mas abrí Windows. Ni siquiera para chusmear.
Muchos y muchas tienen miedo de dar este paso. Juran que lo harán de a poco, con tiempo y en las vacaciones de invierno o de verano, cuando tengan tiempo. Temen que no puedan abrir los millones de documentos que han generado en Word, en Corel o en Flash. Creen que los programas que corren bajo Windows son "lo más mejor" del mundo. Y que ya nada será como antes. Y es cierto: nada será como antes porque todo será mejor.
Desde la filosofía que encierra el software libre y los desarrollos cooperativos y colaborativos (que podrán conocer a través de este libro esencial de Pekka Himanen) hasta las prestaciones, la facilitad de uso y actualización de los programas.
Para quienes aun no se deciden, vamos a recomendar con @alerost esta Guía linuxera para los “windowleros” que descubrimos a través del sitio Muy Linux, y este mapa que permitirá ver en un sólo paneo, de qué se trata esto de Linux.
No esperes hasta el verano para migrar a Linux
El gran lector

"Si no puedes con tu enemigo, únete a él", parece haber sido la premisa de Amazon.com para tratar de captar a los cientos de miles de lectores de diarios de papel, que migran en forma sistemática hacia la web. Como solución al tema, lanzó el año pasado un lector digital de diarios -el Kindle- que fue un verdadero éxito de ventas (250 mil aparatos), sobre todo en Estados Unidos, pese a su elevado costo.
En febrero pasado, lanzó la segunda versión del Kindle, que fue llamado Kindle 2, en un verdadero alarde de originalidad.
La cuestión es que "la tablita" tiene una capacidad de 2 giga, gran parte de la cual se utiliza para almacenamiento de datos, y el resto para conectarse a redes 3G.
Para tarducirlo en criollo: se podrán bajar y guardar más de 1500 títulos, con conexión de banda ancha, suscribirse a diarios, revistas, blogs y otros sitios.
El Kindle parece todavía lejos de masificarse. El costo (unos 360 dólares en Estados Unidos) es uno de los motivos. La crisis, el otro. Sin embargo, la oferta de Amazon.com de poner a disposición de los lectores más de 250 mil títulos de libros de su enorme biblioteca, lo hacen cada vez más tentador. Claro que todavía hay mucho debate abierto sobre la metamorfosis del libro.
AYUDAS DE ESCRITORIO ERAN LAS DE ANTES
El uso de los nuevos artefactos tecnológicos implicó para muchos un gran esfuerzo de comprensión y adaptación. Por dar un ejemplo casi reciente, el paso del viejo sistema operativo DOS al Windows fue -a pesar de lo fácil que nos resulta hoy- otro sacrificio.
Pero pocos imaginamos cómo habría sido esta adaptación años atrás. Cómo fue el paso de una tecnología a otra, o de un descubrimiento a otro. El tránsito "del papiro al hipertexto" fue descriptao por Christian Vandendorpe en un ensayo que demuestra cómo fueron las mutaciones del texto y la lectura. Pero nadie puede explicar mejor cómo fue esa transición, que este video que recrea el diálogo entre el monje "Ansgar" y su ayudante (de escritorio).