¿Qué nos sugiere
el atardecer?
Por Juan Carlos Bergonzi
¿Qué puede
sugerir un atardecer frente a un lago muy especial por las propiedades
curativas de sus aguas? Un espejo de agua inmenso que
inspira reflexiones cuando el sol cae “sobre el lado del Oeste”. La ocasión es atractiva
y los efectos visuales llegan a la sensibilidad humana con facilidad
increíble.
Una joven
pareja de turistas camina por la ribera, con celulares en mano y una cámara
fotográfica profesional. La mujer exclama “amo este lugar” y anuncia, mirando a
los demás: “siempre voy a volver”. Muchos están preparados para ese
minuto de cierre esperado. Con mate, charlas y baños
intensos han pasado la tarde y se disponen a dejar grabado el
momento culminante.
El día ha sido
calmo, sereno; los flamencos, esas aves señoriales y apacibles
recalan cerca de la costa y, si no son molestadas, viajan brindando un colorido
espectáculo con sus formaciones magníficas. En el entorno cercano también
se observan campos cultivados, verdaderas praderas fructíferas y productivas.
El fenómeno
natural inspira. El Lago Epecuén es imponente; sus aguas avanzan y
retroceden de acuerdo con las lluvias y las bondades de los arroyos que
lo alimentan. Está situado de una cuenca endorreica, sin salida al mar, y
su tamaño es variable.Se estima que alcanza una
superficie de 170 km2 equivalentes a 17.000 hectáreas. Para
dimensionarlo, la ciudad Autónoma de Buenos Aires posee una superficie de
203km2.
Regresemos al
atardecer. ¿Por qué atrae tanto, qué nos produce ese hecho maravilloso? Cada
uno, desde su subjetividad recibe la majestuosidad del sol en el poniente, como
un día luminoso que termina y la esperanza que el siguiente sea mejor, con más
paz, salud y sentimientos positivos hacia nuestros semejantes.
La sentida
expresión de la joven turista -"amo este lugar"- lo resume todo.
Epecuén está situado en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina. La foto es del autor.
8 comentarios:
Bella foto, junto a una hermosa y afectiva descripción.
Soy Mónica Vazquez
Gracias Mónica por tu comentario. Muy amables tus palabras.
Estimado Juan Carlos: Siento que hiciste un acto de reparación histórica al dedicar un homenaje a los atardeceres frente al Lago Epecuén. Como carhuense he experimentado esas imágenes irrepetibles en muchas oportunidades y recurrentemente escucho comentarios de quienes han tenido la misma suerte alabando esos minutos que saben eternos en la retina. No hay una puesta de sol como esa. Desconozco las razones. Tampoco importan demasiado. Lo importante es que tenemos los más bellos atardeceres disponibles para todos, sin costos, sin excluidos de sentir la inmensa belleza que puede prodigarnos la naturaleza y qué importante es cuidarla como el bien sagrado que nos fue legado y debemos heredar a las nuevas generaciones, Sólo hace falta un poco de sensibilidad para vivir momentos que nos recuerdan que la condición humana se nutre de saber apreciar estas aparentes pequeñas cosas. Gracias por esta nota Juan Carlos. Los atardeceres frente al Lago la merecen. Soy Marcos Galone. Carhuense que vive en Resistencia (Chaco) pero siempre está volviendo a ese mágico lugar donde nací.
Marcos, muy apropiada tu apreciación de los arsrdeceres
Atardeceres. Es lo que escribes la invitación a visitar el lago, aprovechar de sus aguas y del sol en el poniente
Apo decía de un jugador: "No lo vi, pero lo vi"
Mis amigos Juan Carlos y Marcos, me hicieron estar en Epecuen, sin haber estado.
Alejandro lo decía de un futbolista de San Lorenzo, del cual siempre le hablaba su papá.
Gracias anónimo por tus ocurrentes y alentadoras palabras
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